jueves, 2 de febrero de 2017

Encuentran restos prehispánicos en el Cenote San Manuel
Trabajos de investigación subacuática permiten confirmar el intercambio de conocimientos entre los mayas. Más de 7 mil cenotes en Yucatán.

















En el 'Hoyo Negro' (foto) se encontraron restos con más de 13 mil años. Mientras en Yucatán, en el cenote San Manuel de Tizimín, se encontraron restos óseos y materiales prehispánicos. (Cortesía)



Ana Hernández/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- El trabajo de investigación subacuático ha permitido encontrar elementos importantes para la arqueología, confirmando en algunos casos la influencia e intercambio de conocimientos que existieron entre las antiguas culturas mayas, señaló la investigadora Helena Barba Meinecke, del departamento de arqueología subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Documentación
  • La arqueología subacuática del INAH también ha documentado el hallazgo de restos de navíos en las costas de la Península.
  • Especialistas de la institución revelan que en la Península existen unos siete mil cuerpos de agua, algunos de ellos con una gran cantidad de cuevas inundadas.


La especialista presentó la ponencia “Cenote San Manuel, evidencia del cerámica preclásica”, en el marco del Segundo Simposio de Cultura Maya Ichkaantijoo que organizó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Yucatán.
Explicó la forma del cenote, sus variedades, y comentó que en la Península existen unos siete mil cuerpos de agua, algunos de ellos con gran cantidad de cuevas inundadas. En algunos casos durante los trabajos de exploración que se han realizado se han hallado vestigios arqueológicos importantes.
Como en el caso de “Hoyo negro” en Quintana Roo, donde se encontraron restos con más de 13 mil años de antigüedad.

También han hallado otros sitios prehispánicos bajo el agua, con elementos que datan de 1200 años antes de Cristo a 1450 después de Cristo.
En el cenote San Manuel, ubicado en el municipio de Tizimín, Yucatán, se han detectado restos óseos y materiales prehispánicos. Por los hallazgos encontrados en este sitio se considera uno de los más importantes registrados por la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH.
Ahí hallaron una jarra con cuerpo de calabaza, rostro en su parte frontal y asa trenzada, así como una pieza es parecida a las vertederas o “chocolareras” que los mayas utilizaban para bebidas fermentadas o guardar la miel, con algunas variaciones, estas piezas se han identificado en diferentes regiones desde Honduras, El Salvador, Edzná, Chiapa de Corzo, Kabah y Tikal, entre otros. También hallaron un cráneo y vasijas bícromas.

martes, 24 de enero de 2017

La verdadera misión de la serpiente 'Tsukan'

La gigantesca serpiente es la dueña y señora de las grutas y cenotes de Yucatán.


MÉRIDA, Yuc.24 enero 2017 - Cuentan los ancianos mayas que de entre todas las serpientes que habitan las cuevas y cenotes de la península de Yucatán, destaca una, no sólo por su gran tamaño, sino por todo el misterio que la rodea. Es la serpiente Tsukan, dueña y guardián de las grutas y cenotes.
Hace miles de años, Yum Chaac, el Señor de la Lluvia, tenía la misión durante la primera sequía de llevar el agua del subsuelo al resto del mundo. Montado en su caballo alado buscó y buscó el agua, pero sus esfuerzos resultaron inútiles. Los pozos y cenotes estaban vacíos. ¿Y a dónde se había ido toda el agua?
Cansado, se sentó sobre un tronco, pero cuál fue su sorpresa cuando ése comenzó a moverse. Yum Chaac y su caballo se sobresaltaron porque no se trataba de un tronco, era una gigantesca serpiente y se había despertado. 
Hambrienta, de un solo bocado devoró al caballo alado de Yum Chaac antes de que pudiera escapar.
Y de pronto, a la serpiente comenzaron a salirle crines de los cuales Yum Chaac la sujetó.
Quería el mar
Ciclo completo



Furioso, el Señor de la Lluvia se montó sobre la serpiente y comenzó a azotarla con su látigo.
-Ahora tú serás mi montura por haberte comido a mi caballo - dijo Yum Chaac.
-¿Y tú quien eres para azotarme?- dijo enfurecida la enorme serpiente Tsukan.
-Soy Yum Chaac, el Señor de la Lluvia y ahora también soy tu señor. Me llevarás al mar para traer agua a los cenotes que están vacíos porque seguramente tú acabaste con ella.
Tsukan estaba enfurecida, no sólo por los golpes, también por lo que le había ordenado Yum Chac. Se retorció con mucha fuerza y tanta agitación que sólo provocó que sus crines se inflamaran. De repente de su cuerpo aparecieron unas enormes  alas que la elevaron majestuosamente por los cielos para obedecer a Yum Chaac y llevarlo hacia el océano.
Una vez en el mar, Yum Chaac llenó cientos de vasijas con agua y los ató al lomo de Tsukan. La serpiente estaba fascinada, pues era la primera vez que veía el mar.
- No volveré a las grutas - dijo Tsukan - me quedaré en el mar, aquí tengo mucho espacio y puedo ir a donde quiera.
- Primero debes terminar tu misión- contestó Yum Chaac.
- ¿Misión? ¿De qué hablas? - replicó Tsukan.
- Tú vas a cuidar de los cenotes, las grutas, las cavernas y jamás habrán de secarse. Serás el guardián para que nadie abuse del uso del agua y sólo cuando seas vieja, te permitiré regresar al mar - dijo Yum Chaac, engañando a la serpiente porque sabía que Tsukan rejuvenecería constantemente.
El dejar la costa no le gustó nada a Tsukan, por lo que derribó a Yum Chaac al sacudirse violentamente. En respuesta, Yum Chaac usó su látigo mientras caía. Provocó un relámpago que fulminó al instante a la serpiente y miles de gotas de agua llovieron en la tierra.
Los ríos, cuevas y cenotes se volvieron a llenar. Lentamente, en el fondo de una gruta, las gotas de agua se condensaron hasta tomar la forma de la serpiente. Poco a poco le salieron de nuevo las escamas, comenzó a crecer y obtuvo sus alas. Cuando se sintió lista, voló nuevamente al mar, pero se encontró con Yum Chaac, quien la mandó de regreso con una fuerte ráfaga de viento que desintegró nuevamente su cuerpo, lloviendo sobre toda la región.
Así, la serpiente Tsukan estaba condenada a volver siempre al mar pero Yum Chaac nunca la dejaría olvidar su misión, el completar el ciclo del agua por siempre.

LT: Jose Gabriel Chan Escalante

viernes, 18 de septiembre de 2015

LA LEYENDA DEL CENOTE ZACI

LA LEYENDA DEL CENOTE ZACI

Antes de la llegada de los españoles existía un cacicazgo, asentado en la antigua ciudad maya “Zaci” (nombre maya de Valladolid que significa gavilán blanco), el imperio de los “Cupules” y los “ Cocomes”.
Dentro de la ciudad se encontraba este cenote que llevaba el mismo nombre Zaci, desde mucho antes de la llegada de los españoles.
Sobre su bóveda estaba la vivienda de la “x-men” (curandera y hechicera) del pueblo. Era la patrona de la familia cocom, anciana poderosa e influyente de la familia. Desde siempre había existido en Valladolid (Zaci) dos familias que se disputaban permanentemente el poder. El cacique Halach-Huinic del pueblo (el hombre verdadero) era el que gobernaba en ese tiempo y tenía un hijo llamado Hul-Kin (rayo de sol), perteneciente a la familia de los Cupules.
La nieta de la hechicera al nacer había quedado huérfana, y por ello la abuela la quería doble, ya que en ella cifraba sus dos amores su hija y su nieta, que le habría de alegrar su vida cansada: la hermosa “Sac-Nicte” (flor blanca).
Al principio Hul-Kin y Sac-Nicte se odiaban y peleaban por el poder de la antigua Zaci. Al llegar a su juventud, surgió entre ellos una amistad que más tarde se convirtió en un apasionado amor, siendo más grande y avasallador el sentimiento de ella hacia al príncipe, pues Sac-Nicte era inocente y pura.
A través del tiempo, sin saberlo la hechicera y el cacique, ellos se veían a escondidas. Al paso de los meses ella entrego su virginidad y pureza. A pesar de que guardaban en secreto su amor el cacique se enteró y envió a su hijo a vivir en un pueblo del sur de la península con cuyo cacique, ya había tratado una alianza, casar a Hul-Kin con la princesa de aquel lugar.
Desde su separación, la alegría escapó del alma de Sac-Nicte. Sus ojos perdieron el brillo de la ilusión y entre llantos le narró a su abuela el secreto. Estaba embarazada y no quería vivir más. La abuela afligida y preocupada, le prometió que con la ayuda de los dioses y sus hechizos le traería de vuelta a Hul-Kin.
Con el tiempo se olvido de Sac-Nicte. Su nuevo amor y prometida también era muy bella. La hechicera con muchas fuerzas, todas las noches de luna llena, quemaba copal y pedía ayuda a los dioses. Hacia sortilegios y suplicaba a la vez exigiendo la presencia de Hul-Kin para devolverle la alegría al corazón de Sac-Nicte, la que en la noche como parte del ritual, se bañaba desnuda en el cenote siendo los animales nocturnos testigos mudos de su dolorosa esperanza.
El tiempo paso y un día Sac-Nicte se enteró que Hul-Kin se casaba. Tomo una decisión y una noche antes de la boda amarro una piedra en su larga cabellera, arrojándose al cenote. Hulkin sintió un fuerte dolor en el pecho que lo hizo regresar a zaci esa misma noche, para descubrir lo que había ocurrido. La hechicera lloraba y maldecía. Hul-Kin se arrojo al cenote dejándose morir en el nombre del amor que le tenía a Sac-Nicte. La hechicera se acerco al borde de la bóveda, tirando una flor de mayo blanca. Grito “Sac-Nicte. te he cumplido, te he traído a Hul-Kin y está contigo para siempre”. La hechicera puso una maldición en el cenote en la cual cada año cuando el manto verde del agua se torne oscura, el cenote cobrara una vida en nombre de ese amor.

domingo, 24 de mayo de 2015

La leyenda del pájaro Toh.

La leyenda del pájaro Toh.
El ave de la cola de péndulo. Habitante de los cenotes.



Aquellos aventureros expertos conocen muchos secretos para encontrar cenotes en medio de la selva de la Península de Yucatán, a veces son guiados por su propio instinto o por los silbidos de los aluxes, pero otras veces recurren al reconocible  “tuuut tuut” del pájaro Toh, pues además de tener una cola muy singular que mueve a manera de péndulo y un plumaje brilloso que refleja los rayos del sol, se sabe que sólo habita en lugares cercanos a cavernas y cenotes.
Es ahí donde se recluye de las demás aves y anida an la rocka caliza, alimentándose de insectos y lagartijas, sin embargo no siempre fue así. Alguna vez fue un ave sumamente presumida y orgullosa ante las demás, que no solía hacer el mínimo esfuerzo por cazar su propio alimento, esta es la Leyenda del Solitario pájaro Toh, contada por habitantes de Cancún, Mérida, Tulúm y otros sitios del Mayab.
El Toh era uno de los pájaros reales que vivían en el reino de las aves de la tierra maya, en tiempos remotos.
En aquel entonces, tenía una larga, delicada y brillante cola de muchos colores, que lo hacían verse tan hermoso como el mismo rey Kukul. Por eso era admirado por las otras aves. Pero esto lo volvió orgulloso y arrogante.
En lugar de trabajar, se reunía con otros pájaros reales en las más frescas profundidades de la selva, donde pasaba todo el día contando historias y alimentándose en las tardes de insectos y lagartijas. Aún entonces, el Toh pedía a sus compañeros que le buscaran la comida, para no maltratar las plumas de su larga y hermosa cola.
Una tarde, negras nubes aparecieron en el cielo anunciando tormenta. Se convocó entonces a una reunión de emergencia de las aves para protegerse, asignando a cada una su tarea específica.
Chujut, el carpintero; Panchel, el tucán y Mox, Xtut y Exikin, los pericos y guacamayos, se dedicaron a cortar ramas para construir un refugio. Bach, la chachalaca y Cutz, el pavo de monte, llevaron las ramas más pesadas. Los pájaros pequeños, como cuervos y oropéndulas, se encargaron de juntar pastos y pequeñas plantas para cubrir el refugio.
Otras aves colectaron frutos y semillas como alimento, y algunas más se dedicaron a alertar a los animales de la selva. Entre todas ellas, Oc, el zopilote rey, actuó como jefe.
Sólo el pájaro Toh se negó a realizar cualquier trabajo, alegando ser “un aristócrata, no un obrero”. Las demás aves le decían que todos lo iban a sentir mucho si la tormenta los encontraba desprevenidos y le urgían a trabajar con ellos. Indignado el elegante pájaro, tomó su lugar entre los constructores del refugio. Pero no pasaron muchos minutos y ya se sentía cansado y sudoroso, de modo que esperó a que nadie lo viera y se escapó metiéndose entre los arbustos cercanos.
Ahí encontró un buen lugar para esconderse: las grietas de una pared de piedra. Se metió en el agujero, se acurrucó y se dispuso a dormir. Convencido de la efectividad del escondite, no se dio cuenta de que su larga cola colgaba fuera del refugio, sobre un camino donde los trabajadores pasaban con su carga.
Tiempo después, el pájaro Toh se despertó y escuchó a los otros pájaros cantar. La tormenta había terminado sin hacer mucho daño y todo el reino de las aves se regocijaba por la buena suerte. Salió de su agujero y voló hacia el refugio, donde preguntó a las demás aves si también se sentían cansados como él luego del exhausto trabajo realizado. Todos los pájaros asintieron, pero aseguraron que la labor fue necesaria para salvar el bosque y sus habitantes de lo que pudo convertirse en un gran desastre.
Entonces, los pájaros reales llamaron al Toh y juntos volaron a su lugar favorito para posarse entre la selva. Como siempre, el Toh se colocó en el lugar más alto del grupo, para que todos pudieran admirar su hermosa cola. En eso, uno de los compañeros del grupo se empezó a reír de Toh, señalando su cola. Poco a poco todas las demás aves hicieron lo mismo, diciéndole: “Tu cola está arruinada. Seguramente la dañaste cuando trabajaste tanto como dices”.
El pájaro Toh estaba seguro de que aquello era una broma, hasta que se miró y vio sólo dos largas varas desnudas colgando y terminando en un pequeño conjunto de plumas, como dos flechas.
Horrorizado, se dio cuenta de lo que había ocurrido mientras dormía. El engreído pájaro reconoció su culpa, pero no podía soportar que sus amigos supieran la verdad. Su orgullo pudo más que él y se alejó volando hacia la parte más inaccesible de la selva. Ahí cavó un hoyo en un banco de material y se metió en él.
Hasta nuestros días, el Toh permanece como recluso en la selva, evita a las otras aves y hace su casa en agujeros de las cuevas, que dan acceso a Xibalba.

TZUKÁN, EL MONSTRUO DEL CENOTE

TZUKÁN, EL MONSTRUO DEL CENOTE
Leyenda escuchada en Chunkanán, municipio de Cuzamá, Yucatán

Ya había oído hablar de un monstruo que habita en los cenotes de Yucatán, pero no sabía exactamente qué o cómo era. Andando en una ocasión de viaje por la península yucateca, caímos de casualidad a una hacienda todavía henequenera, la de Chumkanán, donde en un tendajo platiqué con los hermanos Echeverría. Uno de ellos, escritor empírico tanto en español como en maya, me platicó algunas leyendas locales y me habló del cenote que se encuentra a menos de cuatro kilómetros de ahí. Obviamente fuimos a conocerlo. El recorrido se hace en «Camino al cenote de Chumkanán en truc - foto de Homero Adametruc», una especie de vagón abierto de ferrocarril, muy pequeño, y tirado por mula o caballo, que se usa para acarrear el henequén.
Como ya llevaba conmigo la referencia del monstruo del cenote, que le llaman «tzukán» (puede estar mal escrito), cuando llegamos al cenote y bajamos por una escalera de concreto hasta el tranquilo espejo de agua, le pregunté a Silverio, nuestro guía y «chofer» del truc, si sabía algo del mentado monstruo. El rostro de Silverio se tornó serio, casi sombrío, y mirando hacia todos los rincones del cenote me dijo: “Si quiere, primero dese un chapuzón y ya cuando salgamos le cuento lo que a mí me han platicado.” Su respuesta se me hizo enigmática, pero intuí por qué no quería hablar en ese momento: los yucatecos tienen un ancestral respeto por estas pozas naturales. Alrededor de una hora más tarde, ya en el exterior y bajo la sombra de un árbol, Silverio me contó lo siguiente:
“Aquí todos sabemos del tzukán. Yo nunca lo he visto ni quiero tener la mala fortuna de encontrármelo, pero dicen que vive en los cenotes, que puede salir en éste o en cualquier otro, porque todos los Cenote de Chumkanán, Yucatán - foto de Homero Adamecenotes están comunicados por abajo. Me platicaba mi papá que hace muchos años dos muchachos vieron al animal ése, y sólo uno pudo vivir para contar su experiencia.
Habrá sido hace como un medio siglo más o menos. La hacienda estaba en buena pujanza, el henequén daba riqueza y en temporada los hacendados contrataban a gente extra para darle más duro al jale de la fibra. Entonces parece que una vez que contrataron a muchos trabajadores extras andaban dos entre la bola que vinieron de un lugar que le dicen «Sotuta».
Un día se vino por este rumbo una cuadrilla en los trucs a cortar henequén y ya en la tarde se fueron de regreso. Pero esos dos muchachos, que traían un truc, se quedaron mero atrás porque dijeron que se iban a meter a darse un chapuzón aquí en este cenote –en aquel tiempo no había escalera; creo que bajaban agarrados de una riata–. Los compañeros que sí sabían la historia les dijeron que no se metieran cuando oscurece porque luego sale el tzukán, pero ellos no quisieron creer.
Contaba mi papá que habrán sido como las diez de la noche cuando llegó uno de esos muchachos bien asustado. Llegó solo, sin su compañero y sin el truc. Tzukán 2Del susto se fue corriendo hasta el pueblo y dejó el truc con bestia y carga aquí mismo. Entonces platicó ese muchacho que ya se habían bañado en el cenote y que ya se iban a salir cuando de repente como que el agua comenzó a burbujear. Los dos se asustaron y corrieron a la salida, o sea rumbo a la riata para treparse. Como él llegó primero, fue el primero en subir, pero en eso estaba cuando su compañero echó un gritote bien feo. Dice mi papá que dijo ese muchacho que vio para abajo –todavía había buena luz, aunque ya era de tarde– y que alcanzó a ver a un animal de color verde, como una serpiente de cabeza como de perro que se les venía encima. Entonces que el tzukán agarró a su compañero de un pie y lo arrastró, y que su compañero iba gritando bien feo. No, con el miedo pues no se iba a quedar a ver si le ayudaba a su amigo, ¿no?
Luego al día siguiente fueron varios hombres y encontraron bastante sangre aquí abajo junto al agua, y vieron unas huellas muy raras. Entonces sí fue cierto eso que el tzukán se comió a ese trabajador. Ah, y luego parece que el muchacho que lo vio estuvo muy malo de espanto y que mejor se regresó a su tierra. Creo que nunca volvió a Chumkanán”.
Notas:
1. El dibujo prehispánico de las serpientes fue tomado del sitio de Internet Los viajes del agua en el Mayab. Que el enlace sirva de crédito a su creador.
2. Las fotografías del truc y del cenote son de Homero Adame.

Venganzas y castigos en el origen de cenotes en Yucatán


Venganzas y castigos en el origen de cenotes en Yucatán

Por ejemplo, en el caso del que está en Dzityá se habla de una maldición contra un hijo ingrato con su madre.
Martes, 16 Jul, 2013 00:11
SIPSE




Cada cenote de la península tiene una historia interesante en su origen. (Jorge Moreno/SIPSE)


Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- En el estado de Yucatán y la Península en general existen cientos de cenotes, y aunque su formación física se atribuye a la caída del llamado “meteorito de Chicxulub” hace millones de años, la antigua tradición oral de los mayas les da otro origen a muchos de ellos.

Por ejemplo, el caso del cenote Chen Ha, ubicado en la comisaría meridana de Dzityá, habla de la fuerza de la naturaleza a través de una maldición debido al mal comportamiento de un hijo. Varios pobladores de este sitio me contaron lo siguiente:

“Hace mucho tiempo, cerca del lugar donde ahora está el cenote Chen Ha, vivía un matrimonio que tuvo un sólo hijo. Cuando creció se casó con una mujer del pueblo y construyó su casa en el sitio donde ahora está el cenote, que era un terreno muy pedregoso. Al pasar el tiempo la madre del muchacho quedó viuda y tuvo que depender de la ayuda de su hijo, al que le empezó a ir bien pues lograba buenas cosechas en su milpa; gracias a esto vivía con su mujer holgadamente.

“La mamá, en cambio, era muy pobre y por eso tenía que ir a pedirle comida a su hijo. Mientras éste comía buenas viandas, negaba a su madre la ayuda solicitada; en vez de apoyarla, la relegaba. Cuando la señora iba a casa del joven, él guardaba la comida. La anciana pedía maíz a su hijo y éste le decía que no tenía. Molesta por esa actitud, la propia madre maldijo al muchacho: Algún día te va a tragar la tierra, le dijo.

“En el lugar donde ahora está el cenote, allí estaba el pozo del cual el hijo y su mujer sacaban agua. Entonces un día, por la maldición de la madre, se desfondó esa parte y se volvió cenote. Allí desaparecieron el hijo ingrato, su esposa y la casa donde vivían, de hecho actualmente en el interior del cenote todavía están los palos de la casa".
Versión con padre anciano

Muy cerca de ahí, en la comisaría y zona arqueológica de Dzibilchaltún hay otra versión muy parecida de otro cenote denominado Xlakaj. En este caso, es el padre, ya viejo y cansado quien va a pedirle un pedazo de pan a su hijo y éste se lo negó a pesar de que disfrutaba de muchas comodidades. Entonces Dios tomó la apariencia del señor y fue de nuevo a ver al hijo. De nuevo, el ingrato no dio la ayuda. Como castigo, Dios hizo caer un rayo sobre la casa del muchacho. Se hundió en el suelo y así se formó ese cenote.

El caso del cenote Chen Ha ubicado en la carretera Mérida-Campeche, a la altura del municipio de Chocholá, es peculiar, ya que ahí es el diablo el que castiga a una mujer que maltrató a su marido y a su perro.

Resulta que hace muchos años, una mujer de carácter muy agresivo no dejaba en paz al marido, razón por la cual éste procuraba estar siempre acompañado de su perro, en el monte y no tener que soportar a su cónyuge. Ella salía siempre de la casa para ir a buscar agua a un pozo lejano. Un día, en el camino de retorno, un pajarito le dijo: "Apúrate, tu hijo está llorando".

Al llegar, el niño, de algunos meses de edad, seguía llorando a más no poder. La mujer lo trató de calmar, pero justo en ese momento vio al perro y le espetó: "No fuiste con tu amo, holgazán. Voy al pozo otra vez y tú vas a cuidar y adormecer al niño".

Salió otra vez la señora con su cántaro de barro y el perro quedó angustiado por la orden que le había dado su ama. El niño, como siempre, empezó a llorar otra vez y el animal, desesperado le pidió ayuda al Diablo. Cuando regresó la mala mujer, escuchó una melodiosa voz que arrullaba al infante. Intrigada por ver quién era, se fue acercando poco a poco, sin hacer ruido. No podía creer lo que veía.
No podía creer lo que veía

Cuando regresó la mala mujer, escuchó una melodiosa voz que arrullaba al infante. Intrigada por ver quién era, se fue acercando poco a poco, sin hacer ruido. No podía creer lo que veía.

El perro se había metido a la hamaca, mecía y le cantaba al niño, en tanto que este dormía plácidamente. Entre asustada y molesta, la señora quiso apalear al perro, pero éste ya estaba poseído por el Diablo y podía hablar, se hizo a un lado y salió corriendo. En su huida tiró el cántaro con agua que se rompió en el acto.

Antes de alejarse del lugar, el perro le dijo a la mujer: "Ya no tendrás que ir por agua, aquí tendrás bastante". Cuentan que el agua siguió saliendo del traste roto hasta ahogar a la mala mujer y al niño llorón. De paso inundó la casa y todo el terreno de los alrededores. Así se formó Chen Ha.

Cabe destacar que una historia casi idéntica se refiere al origen de la laguna de Chuina en Campeche, así como de otros cenotes, lo que siembra dudas sobre dónde realmente pasó esto y en donde sólo se trata de imitaciones, pero más allá de esto, las historias no dejan de ser interesantes y sorprendentes.

SACRIFICIO DE DONCELLAS EN CENOTES

SACRIFICO DE DONCELLAS EN CENOTES
Por: Arqlga. Carmen Rojas Sandoval
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)
Arturo H. González Gonzále



Unde los rituales más conocidosen relación a los cenotes era el denominado Chen Ku, que consistía en arrojar víctimas a sus aguas, como en el conocido caso del Cenote Sagrado de Chichén Itzá.
En términos arqueológicos esto fue nombrado por Alberto Ruz como “Inmersión ritual de los sacrificados en cenotes”. Fray Diego de Landa relató que los mayas algunas veces echaban personas vivas en el pozo de Chichén Itzá creyendo que salían  al tercer día aunque nunca aparecían. 

Este cronista también menciona que durante ciertas fiestas se elegían sirvientes y niños para el sacrificio. La Relación de la Villa de Valladolid relata también que los señores y principales de las provincias de Valladolid tenían por costumbre “arrojar algunas indias de cada señor” para que pidiesen buen año. Probablemente relatos como estos dieron origen a la creencia legendaria de que los mayas sacrificaban doncellas en los cenotes. La ciudad de Chichén Itzá fue nombrada así por el Cenote Sagrado. Los itzaes fueron grupos que 
practicaron el sacrificio humano al igual que los aztecas.  

La ciudad de Chichén Itzá floreció en el periodo llamado Posclásico, que va del 1100 a 1521 después de Cristo, sin embargo decayó siglos antes de que llegaran los españoles. Esta ciudad es famosa entre otras cosas por el Cenote Sagrado, el cual incluso le dio nombre, ya que Chichén Itzá quiere decir “Boca
del Pozo de Iztá o del Brujo de Agua”. Ciertamente el agua y el cenote mismo fueron parte primordial de la
geografía sagrada de esta ciudad, pues desde la estructura principal conocida como el Castillo, se llegaba través de un sacbé, o camino blanco al cenote. La extensión de este cenote también lo hace muy especial, ya que mide 62 mts. de circunferencia y tiene paredes de 22 mts. hasta el espejo de agua. Sin embargo no es un cenote profundo pues sólo llega a los 13 mts. En las diversas exploraciones realizadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con el apoyo el National geographic societ  y en colaboración con el Club de Exploraciones y Deportes Acuáticos de México (CEDAM), en la década de 1960-1961,se colectaron los restos esqueléticos de por lo menos 42 individuos, pero se estima que la cantidad de individuos que yacen bajo sus aguas deben ser mucho más. Entre lo más importantede estas exploraciones destaca el hecho de que se encontró que la mayoría  de las personas sacrificadas no eran mujeres, pues en el cenote e localizaron también hombres.



Esto desmitifica la idea de que en los cenotes sólo se sacrificaban doncellas. Los mayas, al igual que los aztecas y otras culturas mesoamericanas sacrificaban hombres y mujeres, tanto en edad adulta como infantes, como incluso se constató en el Cenote Sagrado al estudiar la edad de los sacrificados. La práctica del sacrificio humano ciertamente nos parece aberrante en la actualidad, sin embargo muchísimas culturas del mundo han presentado formas de violencia ritual como una técnica de dominación hacia los grupos más débiles. El sacrificio tenía una función de intimidación y los mayas al ser importantes guerreros también practicaron la violencia ritual. Sabemos que tanto los mayas como los aztecas sacrificaban niños y mujeres
en ciertas fiestas relacionadas a su calendario sagrado, así como cautivos de guerra e incluso personajes importantes. Por ello podríamos decir que por lo menos había 3 tipos de sacrificios: aquellos propiciatorios, es decir en los que se buscaba pedir algo a las deidades mayas, tales como las conocidas ofrendas a Chac Mol, o Tlaloc, Dios de la Lluvia, donde se sacrificaban niños, de los cuales se dice que era mejor que lloraran mucho; el sacrificio de jugadores de pelota, que a ciencia cierta no sabemos si eran los vencidos o los vencedores; y los sacrificios de subyugación, por los cuales se sacrificaban cautivos de guerra y líderes de pueblos enemigos.Estas prácticas tenían un mensaje muy claro: mostrar la superioridad bélica y la conexión directa de los líderes que realizaban los sacrificios para con las deidades que rigen el cosmos.
Existían diversas técnicas de sacrificio humano: la extracción del corazón, la decapitación, el flechamiento y el ahogamiento en cenotes. Se cree que las víctimas podían ingerir substancias psicotrópicas, pero arqueológicamente no es posible corroborarlo. Entre los objetivos del sacrificio estaban el obtener el líquido precioso, es decir la sangre, extraer el corazón así como cabeza de la víctima. Como procesos posteriores al sacrificio las víctimas se podían desollar, es decir quitarles la piel, y se podía ingerir algunas de sus partes, como un tipo de canibalismo ritual. Como se ha dicho, el sacrifico humano no fue exclusivo de los mayas o los aztecas, ya que estos pueblos, al igual que muchos otros en el mundo practicaron diversas formas de violencia ritual con el fin de mostrar su superioridad. Antiguamente se creía que los mayas prehispánicos fueron pacíficos y se tenía la imagen de aquellos astrónomos y matemáticos que no hicieron la guerra y que sólo sacrificaban doncellas como una práctica religiosa propiciatoria, es decir para solicitar lluvias. Sin embargo ahora sabemos que los mayas también eran guerreros y que practicaron el sacrificio humano, para el cual no sólo se escogían doncellas.